El Jardín que Nos Queda (Capítulo 4): La Última Rosa (Final)
Las palabras, una vez lanzadas, no pueden recogerse. Se quedan flotando en el aire, se incrustan en las paredes, envenenan el silencio. Y las palabras de Alba, "Quizás prefieres a los muertos porque no te exigen nada", se habían convertido en la atmósfera irrespirable de la casa.